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Confinados

En el silencio de la noche oscura.
Mas que nunca, la pausa de actividad.
Es como un gélido viento.
Que se infiltra en cada célula.

El confinamiento obligatorio.
Quitando las ganas de libertad.
Estalla en cada individuo.
La forma de trasgredir, lo ordenado.

Una manera, de separar, de individualizar
De dejar los sentimientos aparcados.
De dejarse llevar, como animales
A un especie de matadero, sin protestar.

Es sabido que los seres humanos
Tenemos que interactuar.
Sentir caricias, acariciar.
Par sentirnos vivos, sin perecer.

Esta situación anómala
Que ni los más longevos
Alcanzan a recordar.
Nos esta enseñando hacia donde caminar.

En esta etapa incierta
Que cada momento, cambia.
Augurando peores situaciones.
¿Quién es el que no tiene miedo?

Adonde se encamina, esta sociedad
Que apenas repara en los más débiles.
Primando la supremacía del que más tiene.
Aniquilando a los que piensan diferente

En esta oscuridad, de cada alma
A la que quizás nos asomemos
Veamos el precipicio, al que tememos.
Y aún con miedo, es mejor, que miremos.

En este vagar, por senderos que no vemos
Miles de veces nos equivocaremos.
Retomando otro camino, mejor.
¡Que piensen y actúen, otros por ellos!.

Si, todavía hay esperanza.
Aunque algunos no creyeron.
Pero el ser humano, como siempre
Se adapta a todos los medios.