Sopa del burro cansado
A mediados del siglo pasado las cosas no eran tan boyantes, como en estos tiempos. En la guerra y la posguerra, el hambre era el pan nuestro de cada día. Los huevos, la carne, pescado y otros alimentos apenas se probaban, se engañaba al estómago haciéndole creer que algunos comidas, llevaban esos alimentos inalcanzables para la mayoría. Se ideaban recetas saciantes que llenasen la tripa, de esas más económicas que abundaban. Se cocinaban tortillas de boquerones que nada tenía que ver con dicho pescado, sino con la planta silvestre, llamada Lenguaza, Chupamieles, Lengua de buey, incluso de Collejas, eran baratas y un buen sustituto del pescado. Se recolectaban las hojas, se hervían, luego se añadía cebolla a una sartén y se pochaba, junto con ajo, se salteaba la verdura y se le añadían los huevos., cuajándose una buena tortilla que imitaba un poco el sabor de los boquerones.
La sopa del Burro Cansado, era otra receta de las de aprovechamiento y, ¡gracias al que las tuviera!, por lo menos llenaba la panza.
Consistía en poner a calentar vino tinto con azúcar, que en la mayoría de los pueblos había, se dejaba hervir a fuego lento, para evaporar el alcohol y luego se añadían trozos de pan de centeno duro que con el vino caliente ablandaba y estaba dulce.
Se comía tanto calientes, como frías. Aportaba hartura al cuerpo y calor en los días de frío invierno.
También si no había muchos huevos, para hacer un ponche, era llevado para las Dieces a los hombres que segaban los prados con la guadaña, para darle fuerzas debido a los hidratos de carbono del pan y el azúcar.
Hoy más de uno pondría un grito en el cielo, si tuviese que comerlo, pero los que tuvieron que hacerlo, lo veían como algo muy normal, incluso dándoselo a los niños. Era un postre fácil de preparar, pero que en la mayoría de los hogares era plato principal y postre.
Todavía se hacen en una población de Ourense llamada Muiños, y es la fiesta de las Sopas del burro Cansado. En la zona portuguesa también se cocinan y son denominadas Sopas de Cabalo Cansado.
En algunas poblaciones de la zona eran denominadas sopas de burro Cansón.
