Inés Cañal en la IX Feria del Llibru de Cabreira
Esta autora nos trae desde Trabazos su poemario “El canto de las raíces: cartografías del ser y existir”
En esta ocasión, y desde Trabazos, Inés Cañal presentará un poemario que, en su título, ya es una declaración de intenciones: “El canto de las raíces”. Estas raíces que, en parte para Inés, están en su pueblo de Trabazos, donde reside parte de su ser. Y es que Inés ha querido condensar en este libro lo que nos define en parte como personas, es decir, de dónde venimos. Pero también por dónde transitamos. La mejor comprensión a su obra es verla en acción en una presentación muy especial donde no estará sola.
– “El canto de las raíces”, ¿por qué ese título tan evocador?
Lo primero que se me vino a la cabeza fue la palabra “canto”, que en este caso me refiero a la piedra. Y es que delante de la casa de mi hermana en Trabazos hay un canto blanco. Esa piedra, que es parte de donde y que es parte de donde yo vengo, se puede convertir en voz, el otro significado de canto. Y en el caso de “raíces”es una apuesta por volver a la tierra. Cuando partimos de nuestras raíces, cuando emigrábamos, la parte negativa nunca se sacaba a la luz, ni la soledad, ni las marginaciones…
– ¿Qué has querido transmitir a través de esta obra?
En primer lugar, lo que quiero provocar es un arrebato de belleza con esta, poder ensancharnos como personas y transmitir un mundo de sugerencias para comprender, que es lo fundamental. Considero que la poesía es como un dardo. No hay que olvidar que en nuestros grandes acontecimientos y momentos íntimos se significa especialmente la poesía, ya sea en entierros, bodas, etc…
Por otra parte, hay que traer a colación la memoria; creo que tenemos una memoria muy frágil. Tenemos que recordar que los que salimos de Cabrera tomamos un camino, el de la emigración, que es universal. Yo en los últimos años daba clases en el barrio del Raval de Barcelona a niños y niñas que venían de haber vivido en condiciones infrahumanas. No hay que olvidar, pues, de donde venimos, de un lugar como Cabrera, del que tuvimos que emigrar por necesidad. ¿Acaso se nos está olvidando todo esto en los últimos tiempos?
– ¿Tienes algún método para componer tus poesías o te dejas llevar por la inspiración?
Para mí escribir es un oficio. Y hay que trabajar la inspiración. Cada día tengo un ritual de una serie de horas. Y, además, yo ahora tengo la pretensión de hacer una escritura más depurada, dejar a un lado la adjetivación y centrarme en el concepto. Mira, componer es un acto de intentar establecer una comunicación con el receptor y esta comunicación tiene que estar amplificada. Cada lector tiene que llevar el significado a su mundo. Lo interesante es que sea una especie de juego.
– Hablando de raíces, las de tu libro, eres una persona muy ligada a su tierra, Trabazos y Cabrera, ¿verdad?
Sí lo soy aunque cuando hablo de mis raíces me refiero a Trabazos pero también a Barcelona. Al fin y al cabo, las raíces de cada uno están donde se encuentran sus afectos. Cuando estaba en Barcelona, romantizaba Trabazos, pero también me ocurría al revés, estando en Trabazos, evocaba Barcelona.
– La presentación de tu obra va a ser especial, vas a estar acompañada. ¿cómo se consigue la sinergia entre la poesía y la música?
La presentación de mi libro tiene un objetivo primordial: el compartir. Va a estar compartimentado por cartografías, como sucede en el libro. Parto de cartografías dedicadas a mi madre, a mi padre, pero también a la mujer.
Lo cierto es que nunca me han acompañado con cuencos tibetanos. En realidad va a ser un diálogo con los cuencos.
Aparte, yo creo que uno de los aspectos más importantes de la poesía son los silencios porque establecen el calado del recital.
– ¿Crees que es posible la apertura de la poesía al gran público? Hay lectores que son reticentes a este género.
Yo creo que lo primordial para lograr esta apertura es empezar por la enseñanza. Hay que enseñar a los niños y niñas a componer igual que a escribir relatos. Escribir puede considerarse como un don, pero aún así hay que enseñar. En mis clases con niños trabajamos a García Lorca y Gloria Fuertes; y es que los niños son muy receptivos. Y seguiría en todos los ciclos de enseñanza porque tenemos que acercar la emotividad.
