Eva Carbayo en la X Feria del Llibru de Cabreira
«Cuando digo que esta novela trata de amor y cocina, me refiero al amor como algo universal que nos afecta a todos por igual, al amor que cuida, que protege, o que te ayuda a ser mejor persona»
Eva Carbayo viene desde Benavente para acercarnos su primera novela, “Trocitos de carbón incandescente”, una historia que combina amor y cocina y que destila un aroma muy “resiliente”.
– Eva, ¿qué se va a encontrar el lector en esta novela?
Al principio parece la historia de una mujer que debe liberarse de una relación tóxica. Pero hay muchas capas. Se van a encontrar con una mujer que, sin ser consciente de ello, busca su propósito de vida hasta que se lo encuentra de frente. Se van a encontrar, también, con una Carla que utiliza el sentido del humor para salir de las situaciones más difíciles. Y lo mejor: van a descubrir su particular manía de identificar a las personas con algún tipo de comida, según lo que la inspiren. Necesita hacerlo como si se tratara de una guía que le ayuda a acercarse o alejarse de las personas que la rodean.
Los lectores dicen que Carla engancha desde las primeras páginas, supongo que es por la forma en que está narrada, en primera persona.
– En esta novela, la protagonista parece que tiene que rehacer sus planteamientos vitales y lo hace de una original manera: la cocina. ¿Por qué esta combinación?
Me gusta utilizar la metáfora, y el tema de la cocina es ideal para hacerlo. La cocina es el lugar físico en el que ella se refugia, y también el hecho de cocinar, le permite relajarse para poner su pasado en orden.
Cuando digo que esta novela trata de amor y cocina, me refiero al amor como algo universal que nos afecta a todos por igual, al amor que cuida, que protege, o que te ayuda a ser mejor persona. Todos tenemos recuerdos de la infancia en los que alguien cocinaba para nosotros, y eso provoca distintas sensaciones. Tanto si lo has tenido como si no, te remueve.
– ¿Es una historia sobre la resiliencia femenina?
Sí. Sin duda. Carla tiene mucha fuerza para seguir adelante, y parte de esa fuerza se la da el hecho de saber que quiere ser libre.
Hace poco escuché en una conversación: “tienes los remordimientos típicos de una mujer castellana”. No sé si es típico de una mujer castellana, o de la mujer en general, pero muchas de nosotras hemos crecido sintiéndonos culpables cuando pensamos en nuestro propio bienestar, y está muy relacionado con la educación que recibimos en la década de los 60 y 70. En algún sentido la lectura de esta novela es liberadora porque, volviendo a metáforas culinarias, lo que se cuece, es el Amor Propio. Lo que se hornea es encontrar nuestro lugar en el mundo. Y lo que se quema es la culpa por dejar de ser lo que se espera de nosotras.
– ¿Nos sentiremos identificadas muchas de nosotras?
Sí, eso es lo que me han comentado. Algunas mujeres se sienten identificadas con el miedo de Carla, y sienten el dolor del silencio como suyo porque está narrado en primera persona. Y también son felices con ella cuando se permite crecer en el sentido más profundo de la palabra. Todas deberíamos ser lo que verdaderamente queremos ser, sin importar que nos juzguen.
También hay dos personajes masculinos muy diferentes entre sí, y esto hace que los lectores masculinos se sientan más identificados con uno u otro.
– A parte de escritora, también eres coach y la pregunta que me viene a la cabeza es si esta historia que escribes en “Trocitos de carbón incandescente” está inspirada en alguna situación real
Me interesa mucho el mundo de las emociones. Hay emociones que me sería imposible describir si no las hubiera vivido en primera persona. La plenitud de dar a luz a un hijo, por ejemplo, o el dolor de perder a un padre. Otras son pequeñas historias que me han contado y que he querido reflejarlas porque me parecía que enriquecían la novela, como la escena en la que la abuela va a la escuela con una lata que contiene trocitos de carbón incandescente, o brasas para calentarse.
– ¿Qué parte de Eva Carbayo podemos intuir en la protagonista de “Trocitos de carbón incandescente”?
Carla permite que se la conozca de diferentes maneras, porque es amiga, pareja, madre, hermana, e hija, etc. Yo también soy todo eso, y tengo en común con ella el hacer equilibrios para compatibilizarlos lo mejor posible.
– Es la primera vez que vienes a la feria…¿cómo se nos ve a los cabreireses desde comarcas cercanas?
Sí. Es la primera vez que voy a participar en la Feria del Libro de Truchas y hasta ahora todo han sido facilidades y puertas abiertas. ¿Cómo os veo? Me parece una idea fabulosa organizar una feria que acoja autores locales, creo que es muy interesante que algo se cree por y para gente de su propia zona. Soy consciente del trabajo que lleva organizar una feria de este tipo, así que tenéis toda mi admiración y agradecimiento, y desde ya es un placer formar parte de este evento cultural.
