Christian Barrio en la X Feria del Llibru de Cabreira
«En el libro pretendo demostrar que, independientemente de la formación con la que contase una persona determinada hace 100 años, todos contaban con unos conocimientos naturales fruto de su propio estilo de vida»
Christian Barrio estará en esta edición de la feria del libro firmando su nueva novela, Os Irmaus do Cantón, donde cuenta la historia de su bisabuelo pero también la del pueblo de San Vicente de Leira.
– Christian, acabas de publicar tu tercera novela, Os irmaus do Cantón, ¿qué cuenta este libro?
Pues cuenta la historia de mi bisabuelo Domingo y de su hermano Juan, y sobre todo, la historia contemporánea del pueblo de San Vicente de Leira. O Cantón es su núcleo histórico, el origen de todo aquel poblado milenario. Trato de inmiscuirme en la historia de una comunidad antropológica ciertamente peculiar, hasta cierto punto aislada en esas montañas durante varios siglos, a través de la historia de mis antepasados. Estos dos hombres representan la historia de prácticamente todos los habitantes del pueblo durante el siglo XIX, y sobre todo, el cambio sustancial durante el XX. Es, además, una historia trágica que simboliza la crudeza de la Guerra Civil. También quiero destacar que es la historia, la de Juan, de un personaje muy reputado tanto intelectual como profesionalmente, que había quedado en el olvido por el hecho de haber sido asesinado durante la guerra.
– Como en las dos ocasiones anteriores, cuentas una historia familiar, la de tu bisabuelo y su hermano…¿cómo surgió escribir sobre él?
Pues es una historia que llevo escuchando desde niño. En realidad, de las tres historias de los tres libros es la primera que escuché, y de la que tenía un mayor conocimiento. Sin embargo, algo me frenaba a desarrollarla. Para que nos entendamos, es una historia que todavía sume en un gigantesco dolor a la familia. Mi abuelo y sus hermanos se la transmitieron a sus hijos, y así llego a mí, directamente a través de mi abuelo. Y pudieron hacerlo porque mi bisabuelo Domingo, traumatizado por haber vivido el asesinato de su hermano in situ, sobreviviendo al fusilamiento en el último instante, contó aquel episodio hasta su último día de vida. Surgió porque pude ahondar en ella, y consideré que tenía que salir a la luz, era un deber social, tiene que conocerse.
– San Vicente de Leira, el pueblo de tu bisabuelo, es otro de los protagonistas de esta novela.
Precisamente una de las causas que me llevaron a lanzarme a escribir el libro es el de la necesidad de poner de relieve su importancia histórica. Se trata de un pueblo milenario, así lo hablan sus castaños, y había que ahondar en cuál era su razón de ser. Pude, a través de fuentes primarias y secundarias, diagnosticar un origen histórico fundamentado en las repoblaciones cristianas de los siglos XI y XII, recogiendo el testigo aportado desde el Instituto de Estudios Valdeorreses. Es uno de los principales atractivos del libro.
– En tu anterior libro, Manuela, nos contabas que descubriste cuestiones de tu bisabuela que desconocías…¿Te ha pasado lo mismo en esta ocasión?
Rotundamente sí. Sobre todo en términos de la grandeza de la figura de mi tío bisabuelo Juan y de mi propio bisabuelo. Hay que tener en cuenta que, en este caso, al morir él en 1965, el grado de desconocimiento era mucho mayor en todos los sentidos. Pude conocer cosas tan inesperadas como que luchó, frente a frente, en la Guerra Civil contra su sobrino, el hijo mayor de Juan. Ambos murieron sin saberlo probablemente, y esa es la grandeza de la historia.
– A pesar de que en tus libros reseñas historias muy personales, realizas también contextualizaciones muy profundas con reflexiones que trascienden las historias que cuentas. ¿Cómo planteas estas contextualizaciones en tus obras?
Lo planteo como una posibilidad de acercar al lector a la historia de la época, tratando de expresar de la mejor forma las condiciones económicas, sociales y antropológicas en las que vivían aquellas personas. Lo interpreto igualmente como una oportunidad para expresarme con libertad, ofreciendo consideraciones filosóficas propias, pues, como me gusta repetir asiduamente, la historia no es una disciplina científica cerrada, y siempre depende de la interpretación y de los condicionamientos del historiador.
– ¿Qué destacarías de la generación de tu bisabuelo y qué deberíamos aprender de él?
Destacaría su capacidad para sobreponerse ante las adversidades y su fascinación por lo más elemental para los seres humanos. Y con esto pretendo referirme esencialmente a eso que se entiende por naturaleza. En el libro pretendo demostrar que, independientemente de la formación con la que contase una persona determinada hace 100 años, todos contaban con unos conocimientos naturales fruto de su propio estilo de vida. Esto, tristemente, se ha perdido.
