El seranu

El Aguardientero

No hace muchos años en casi todos los pueblos, había una persona principalmente un hombre que, aparte de trabajar el campo, se dedicaba a destilar vino. Hoy eso se hace en destilerías en algunas poblaciones.

Después de vendimiar la uva, éstas se pisaban y estrujaban llevándolas a unas cubas o tinajas, con el líquido extraído. Allí pasados unos días, comenzaba a fermentar (hervir). En unas zonas solo se llevaba el líquido, mientras los restos de hollejos y escobajos fermentaban en otro utensilio. En otras zonas el líquido y los restos de la uva maceraban juntos. En estos últimos, después de pasar unas cuantas heladas y de cara al invierno, se sacaba de las tinajas el líquido correspondiente y los restos eran llevados para hacer el orujo o aguardiente.
Se utilizaban para tal fin, Alambiques, Potas o Alquitaras. Las dos primeras constan de tres cuerpos la última de dos.En la parte más baja de los utensilios, la que va pegada a la lumbre, se va llenando sin que llegue a rebosar con los hollejos. Previo a hervir, momentos antes, es colocada la parte de arriba, llamada Cabezuela, con dos orificios, uno más alto, por el que llega agua fría, y otro más bajo, donde salen las gotas de agua condensada formadas en la parte de debajo de la Cabezuela, por el contraste con el agua fría. Por ambos orificios está saliendo y entrando líquido.

Cuando se requerían los servicios del aguardientero, aparte de abonar sus honorarios, además se le llevaba comida, leña y los restos de la uva correspondientes. Se le ayudaba a quitar y poner la alquitara, alambique o pota. También los había que no querían la manutención, ni ayuda, siendo sus honorarios más elevados.
En los días de invierno, aunque comenzase con el alba, solo le daba tiempo para sacar una puesta, denominado en lenguaje autóctono Postura. Cuando era hecha de cara a principios de primavera, daba tiempo a sacar dos puestas o Posturas.
Los vecinos del aguardientero, en los días fríos de invierno, sobre todo los que vivían de la agricultura, aprovechaban para pasar unos ratos al calor de la lumbre y de paso enterarse de las novedades de la zona, aparte de probar el líquido blanquecino, que cuando bajaba por la garganta rascaba, aparte de calentar.

Si están bien fermentados los escobajos y hollejos, además de hidratados, sale más cantidad de líquido, que si los restos han sido muy exprimidos y están resecos.

La parte primera de la salida del orujo, es la mejor, siendo la última de menos graduación. Ésta que no tiene tanto alcohol y es menos fuerte se utiliza para hacer el famoso Cuturrús o Aguardiente de hierbas.

Ya quedan muy pocos que destilen orujo en los hogares, o casi ninguno. La mayoría ha dejado en barbecho las viñas, y los que aún trabajan los viñedos lo exprimen todo lo que pueden, y luego si no hay a quien vendérselo, se lleva a alguna huerta como abono.
Era bastante farragoso el trabajo, y se ensuciaban muchos utensilios, pero casi todos sacaban orujo para el año, para alguna queimada, para Cuturrús, pero sobre todo para añadir unas gotas al café o los más mayores, para echar en el pan, por la mañana, denominado Parva.