El seranu

Cuando el corazón se rompe el alma llora

Es difícil, tener la cabeza fría y actuar con coherencia, cuando los pilares de la vida se desmoronan. Cuando el corazón está roto, hecho añicos, lo que le queda al alma, es intentar superar el momento y levantarse, aunque en esa lucha titánica, el alma llore. Ese sentimiento, ese dolor, a veces traspasa los límites y deja al corazón inerte, con una herida imposible de sanar, que amenaza con llevarle al precipicio.
El tiempo como siempre, se dice que cura las heridas. Algunas tan profundas, llegan a secar en la superficie pero sangran en su interior.

Sabemos, o eso se nos ha dicho, que aquí estamos de paso, y venimos a cumplir una misión, pero cuando tú eres el escogido, el dolor se valora desde otra dimensión. Por mucho que digamos, e intentemos con toda nuestra buena voluntad, sobrellevarlo. Cuando nos cerca el dolor en momentos de la vida, nos rompemos y todo lo que creíamos seguro, se agrieta y salta en mil pedazos, dejando a un corazón herido, mientras el alma llora.
Esa alma no llora por sí misma, llora, por ese dolor oscuro y sordo, que aprieta y asfixia al corazón. Los días son una secuencia de monotonía, se vive por inercia, dejándose llevar, hasta que el corazón comience a sanar, o decaiga por el precipicio hasta tocar fondo.

En determinados días, que la ausencia y el recuerdo, amenazan con no permitirte respirar, te abandonas a lo que suceda sin preocuparte por nada, sin pensar. Te deslizas por una pendiente interna con movimientos inconexos, mientras un nudo asfixiante paraliza todo razonamiento impulsandote a acabar con todo, o para poder encontrar de nuevo la razón de tanto sufrimiento o dejarse llevar.

El alma tiene que elegir, si dejarse caer por la pendiente, o levantarse a pesar de las heridas, aunque a cada paso los obstáculos se multipliquen y no sepa gestionar ese dolor interno, que te arrancó el corazón.
En un abrir y cerrar de ojos sé es, y no sé es, estás aquí y al momento ya te has ido.

¡Que difícil es decir adiós, cuando no estás preparado!, se parte el corazón y el alma tristemente llora.