Los Pendones Concejiles del Antiguo Reino de León: identidad y tradición, declarados bien de interés cultural de carácter inmaterial

El reconocimiento fue otorgado el pasado mes de marzo por la Dirección General de Patrimonio Cultural

Los pendones concejiles del antiguo Reino de León, identidad y tradición, constituyen un sistema de alto
valor patrimonial caracterizado por la interdependencia de valores tangibles e intangibles, que abarca una serie de manifestaciones y rituales religiosos y festivos, que se han transmitido sin apenas interrupción como seña de identidad de generación en generación hasta nuestros días.
Atendiendo al carácter inmaterial de la declaración se define como objeto de la misma, el conjunto de
atributos que constituyen su tradición y esencia que garantizan su supervivencia y el papel activo de la
sociedad y constituyen el referente identitario de esta comunidad.
El pendón concejil constituye uno de los elementos patrimoniales etnográficos más singulares presente en las comunidades rurales de Castilla y León, de manera central las correspondientes al Antiguo Reino de León, desde la Edad Media hasta nuestros días, como símbolo vivo de la identidad y tradición de un pueblo.
Del latín «pendere», que significa estar colgado, el pendón, genéricamente, no es más que un símbolo
utilizado como distintivo, señal o insignia desde la Edad Media. De manera específica, el pendón concejil
significa y representa a cada pueblo en el que pervive la organización comunitaria basada en el Concejo.
Actualmente, en lo que respecta a su carácter material, se entiende y se visualiza el pendón como un
estandarte integrado por un paño de seda adamascada de grandes dimensiones, de uno o varios colores,
distribuidos en franjas horizontales, con terminación generalmente en dos puntas («partido» o «señal»),
adornado con agremanes y flecos, todo ello variando en tamaño, diseño y colorido según territorios o
localidades. Los colores más frecuentes son el rojo carmesí, morado, blanco, dorado o combinación de colores –azul, verde, rojo–.
Esta enseña se coloca sobre una vara o mástil de entre 5 y 15 metros, llegando a pesar entre 30 o 40 kilos aunque también existen pendones más pequeños conocidos como pendonetas. En la parte superior de la vara, en gran mayoría de los casos, se engarza una cruz de pequeñas dimensiones, que representa la presencia de la parroquia en el acto concejil, manteniéndose en algunos pendones un ornamento vegetal o flores en recuerdo de los antiguos «mayos» celtas.
Para ayudar a desplazar el conjunto y darle más estabilidad, se dispone de los remos, unos cordones de seda o algodón unidos a la vara en su parte superior, con un cortaviento que une, en un único elemento, los dos cordones que nacen en esa parte superior de la vara, y son los remeros, uno o dos, los responsables de manejarlos, equilibrando el desplazamiento del pendón, que es llevado en alto por el pendonero, con ayuda de un cinto o arnés sobre el que se apoya con un gancho de metal fijado en la propia vara. Los extremos inferior y superior del remo se rematan con una serie de borlas de hilo, también de seda o algodón, de color similar al del paño. El trozo de tela que cubre la unión de los remos, la vara y la cruz se llama capelina.
Los pendones concejiles son un elemento de identidad de las comunidades sociales vinculadas histórica y culturalmente con un territorio, que mantiene y transmite su valoración mediante su custodia, preservación y uso.
El pendón, fiel reflejo de los sentimientos y religiosidad popular, está presente en las bendiciones de los
animales y de los campos y en las tradicionales rogativas y oraciones de las comunidades rurales ante
necesidades graves como la escasez de lluvias, temporales, epidemias o plagas. En el «ramo» o adorno vegetal que acostumbra coronar la vara o mástil del pendón puede verse un referente o lugar común con el «mayo», Estos ritos y significados ancestrales estrechamente vinculadas al medio natural, se han ido adaptando con el tiempo a los usos y costumbres del momento, sin perder su propia esencia. De este modo, se fueron construyendo templos y ermitas en aquellos lugares sagrados, montañas, cuevas, ríos, fuentes y bosques íntimamente relacionados con la madre tierra, en torno a los cuales se van a desarrollar romerías y procesiones, en las que el pendón se convierte en símbolo de identidad.
En la actualidad, el uso de los pendones está asociado a múltiples festividades que se celebran a lo largo
de los diversos ciclos temporales del año en las que tiene una presencia notable y constante, destacando las concentraciones en las que participan varias localidades y en las que se ejecutan rituales competitivos, bailes, saludos, o se procesiona encabezando a los grupos sociales, pueblos o concejos simbolizados.
A lo largo del recorrido de la procesión, peregrinación o romería, los portadores de los pendones, los
pendonistas o pendoneros, hacen gala de su habilidad y de su fuerza, realizando acrobacias, bailándolo,
levantándolo o trepando por la vara Los pendones llevan asociado un rico y atractivo vocabulario, en muchos casos derivado del de otro tipo de estandartes militares. Sin embargo, a diferencia de estos, en el campo de los pendones concejiles se dan algunas especificidades: no es el alférez, porta-enseña de su mando, quien lleva el pendón, si no los «mozos o mozas del pendón», los representantes del pueblo. Las acciones y acrobacias se conocen como pinar el pendón, enarbolar o izar, abatir, bailar (con y sin manos), trepar la vara, «besarse» los pendones, rindiendo reverencia al paso de autoridades, dignidades, imágenes o elementos religiosos. Otras habilidades y acrobacias realizadas por los pendoneros, como sostener el pendón sobre la palma de la mano, sobre la barbilla o de rodillas, son ejercicios de fuerza y habilidad con los que se busca hacer destacar, más que al individuo, al grupo que representa.
En la actualidad han sido catalogados por la Asociación Cultural de Pendones del Reino de León más de 450 ejemplares, conservados y custodiados en distintos pueblos de la provincia de León y en otros territorios relacionados.
Los Pendones Concejiles del antiguo Reino de León, identidad y tradición, constituyen un sistema de alto valor patrimonial caracterizado por la interdependencia de valores tangibles e intangibles, que abarca una serie de manifestaciones y rituales religiosos y festivos que constituyen el espíritu y la esencia de este hecho cultural, que se han transmitido sin apenas interrupción como seña de identidad, de generación en generación, hasta nuestros días.
El valor de las vivencias comunitarias transmitidas de padres a hijos, como un patrimonio vivo y en auge
revivido constantemente por la comunidad, se conjuga a lo largo de la historia y hasta nuestros días como un sentimiento de identidad y continuidad.
Atendiendo a su carácter inmaterial o intangible, se define como objeto de la declaración el conjunto de
atributos que constituyen la tradición y esencia de este hecho cultural, que garantizan su pervivencia y el
papel activo de la sociedad, y constituyen un referente identitario de la población que lo ha impulsado.
Respetando los procesos de cambio que, como patrimonio vivo y sin pervertir su esencia, decida la comunidad depositaria de esta tradición y auténtica protagonista de esta manifestación cultural, la administración competente en materia de patrimonio velará por su normal desarrollo, tutelando la pervivencia y salvaguarda de los valores que han determinado su declaración como bien de interés cultural.

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