Los Oficios
No hace muchos años, la mayoría de gente del ámbito rural y el extrarradio de las ciudades trabajaba en las faenas del campo o aprendiendo un oficio. Las carreras universitarias eran para la gente de mayor nivel adquisitivo, no siendo algunas mentes despiertas, que podía conseguir becas.
Con los años la gente más humilde pudo acceder a estudios superiores, fomentada por mejores ayudas y con mayor medida, por unos padres que quisieron darles a sus hijos, lo que ellos no pudieron tener.
Antes se enfocaba todo en tener unos estudios universitarios, que pudiesen dar una estabilidad económica, además de permitirse tener tiempo para cuidar y disfrutar de los hijos. Los oficios fueron quedando, para las personas a las que le resultaba imposible pagar unos estudios o a quienes no le gustaba nada estudiar.
Años atrás, había albañiles, carpinteros, electricistas, fontaneros, etc. Ahora quedan muy pocos, y con no mucho relevo generacional. Cobraban unos sueldos más normales, y si se necesitaban sus servicios, en poco tiempo te arreglaban el problema. Ahora para cualquier arreglo o trabajo, hay una lista de espera impresionante, con unos honorarios mucho más altos, además de poca gente experta en cada materia.
Los albañiles por ejemplo hoy, hacen de todo, encofran, rasean, alicatan, etc. Siendo escasos los que son especialistas en una sola cosa.
Las carreras superiores no siempre son sinónimos de encontrar plaza o trabajo. Por el contrario, los módulos u oficios en estos tiempos están más demandados.
En la época que estamos viviendo, los que llevaban un sueldo normalito a casa, han visto cómo sus ingresos se han doblado o triplicado, siempre que se responda con un trabajo bien hecho. Simplemente en una década, ha cambiado la forma de solucionar muchos trabajos. Hay una gran mayoría que aún sigue estudiando, aunque cada vez haya más gente que se dedique a sacar un módulo de formación, siendo más fácil acceder al mercado laboral.
Todo tiene su momento en la vida, y cómo se suele decir:
«Que nada es para siempre, todo y todos tenemos los días contados, y nuestros momentos gloria».
