El enigmático C32
Por Gerardo Martínez Castro
En las cercanías de Corporales de Cabrera, en concreto, en el Pontón del Arenal, a unas decenas de metros de las faldas del Monte Teleno, se halla un antiguo acueducto, hoy día llamado comúnmente canal romano. El CSIC, en su reciente estudio «Las Médulas y su red hidráulica» (Editorial CSIC, 2026), dirigido por Dº F. Javier Sánchez-Palencia y por Dª Almudena Orejas, lo denomina C32 y afirma que las aguas que por él circularon tenían por destino la famosa explotación aurífera de Las Médulas.

Veréis, el C32 me fascina. Y lo hace por varios motivos.
El primero sería su ubicación. Con su captación en el río Ería situada a una cota aproximada de 1335 metros de altitud, sería el segundo canal más elevado en origen, solo por detrás del C27 (C4b, según la primera cartografía realizada por Dº Roberto Matías), cuyo arranque se encuentra en el Río del Lago, muy cercano al Lago de Truchillas, a unos 1342 metros de altitud.

Otra razón que excita mi curiosidad es la discrepancia sobre la finalidad de su construcción. La del CSIC es la tercera cartografía que se realiza sobre la red hidráulica de Las Médulas… y la única que incluye este canal en la misma; aunque su trazado es hipotético, por falta de vestigios, desde los restos del Pontón del Arenal hasta Odollo. Con anterioridad, Dº Roberto Matías no lo había incluido en la cartografía original (2004), mientras que el estudio de la ULE (2025), dirigido por Dº Javier Lozano, sí lo recoge, aunque afirma que el canal termina en la parte trasera de Corporales, en unas pequeñas labores auríferas localizadas en los parajes de El llano de la puerca y Valdelavilla.
Por último, lo que para mí es más trascendente. Siguiendo a pie el rastro del C32 desde el Pontón del Arenal en dirección a Corporales, aproximadamente medio kilómetro después, el canal presenta un detalle constructivo realmente inhabitual y llamativo. Se trata de un brusco y agresivo descenso de nivel, bien tallado en la roca, que presenta la misma anchura de caja (o suelo del canal) que en el Pontón, 90 cms. Este tramo descendente, de unos treinta metros de longitud, que apunta de forma directa al Río Eria, muere al llegar a la carretera LE-5228, siendo las antiguas obras de construcción de la misma (nivelación, rellenos y asfaltado) las que dan fin al canal, perdiéndose por completo su pista.

Curiosamente, ni el CSIC ni la ULE reflejan en sus trabajos tan interesante detalle constructivo. Tuve la oportunidad de preguntarle directamente a Dº F. Javier Sánchez-Palencia (de hecho, en dos ocasiones y años diferentes) sobre este particular, pero considero que sus respuestas fueron ambiguas o desacertadas, pues parecía desconocer el tramo exacto sobre el que le interpelaba y sus dos respuestas fueron diferentes, considerando al principio que era un «valgón», es decir, una corrección de altitud de un canal para adaptarlo a la cota de destino y en la segunda ocasión, que pudiera ser parte de un antiguo camino. Habida cuenta que, según su propia definición, un valgón es «un canal mucho más ancho y profundo de lo normal», descarta que este tramo concreto lo sea. Por otra parte, su anchura es insuficiente para la circulación de carros y animales y, tanto su pendiente como el material del suelo lo hacen impracticable para tal fin. Reseñar también que ninguno de los dos trabajos reflejan tal cambio de nivel en el canal, algo ciertamente curioso, pues afecta de forma directa a la cota de llegada del mismo.

Añado que, años atrás, hablando con varios paisanos de Corporales, alguien me aseguró recordar que en el prado inferior a dicho tramo, más allá de la carretera, a unas decenas de metros del actual cauce del Ería, existieron unas cimentaciones de piedra, hoy día tapadas por la maleza y por los arrastres del río, aunque no supieron precisar a qué podían corresponder, pues nadie recordaba edificación alguna en el lugar.
De modo que entraríamos en el tortuoso terreno de las hipótesis.
¿Forma el tramo descendente parte del canal C32 original o se trata de un reaprovechamiento posterior que cambió su finalidad? El agua captada en el Eria ¿llegó alguna vez a Las Médulas? ¿Llegó a Corporales? Y, si ese tramo es original… ¿fue construido expresamente para dotar de energía hidráulica a algún molino o a alguna herrería? ¿O quizás se trata de un simple, pero elaborado aliviadero?
Solo los años y los estudios venideros nos aportarán las respuestas. Mientras tanto, sumamos otro aliciente turístico a la comarca de Cabreira, que os recomiendo visitar y disfrutar de forma encarecida.
Gerardo Martínez Castro
Autor de la novela Pozos (ediciones del Lobo Sapiens, 2017) y miembro del Equipo de Investigación del Instituto de Estudios Cabreireses.
