El oso hace presencia en la Sierra de Cabrera

Un plantígrado ocasiona destrozos en un colmenar de San Ciprián

La comarca zamorana de Sanabria es testigo de la reaparición del oso, el cual llevaba desaparecido en Zamora más de un siglo. Los hechos ocurrieron el pasado 28 de junio en la localidad de San Ciprián, en el término de San Justo, a escasos 18 kilómetros de La Baña. Un apicultor local detectó destrozos en once colmenas de nueva instalación en un paraje conocido como el Cargadeiro, a dos kilómetros de San Ciprián. Las colmenas se encontraban tiradas por el suelo y algunas estaban destrozadas, pudiendo recuperarse siete.

En un principio se pensó en un tejón como el causante de los daños, por lo que se procedió a asegurar las colmenas que se salvaron, colocando piedras encima de la caja para evitar que las volviera a tirar. Sin embargo, se volvió a detectar la presencia del animal en otras tres ocasiones.

Para confirmar que efectivamente se trataba de un oso se contó con otro experimentado apicultor, así como con los guardas forestales, para realizar la inspección y el informe de daños. Las investigaciones determinaron que las huellas y marcas de garras en la cera y en los cuadros de las colmenas pertenecían a un oso. Además, alguna de las colmenas apareció a bastante distancia de su ubicación original, por lo que la autoría de un tejón o un zorro quedaba descartada.

Al tratarse de una especie protegida, se ha tramitado de forma inmediata la solicitud de pago de daños. Se han instalado cámaras para controlar nuevas apariciones de osos, además de aumentar la vigilancia presencial. Por otra parte los guardas han proporcionado al apicultor un pastor eléctrico para que de momento pueda proteger el colmenar, aunque al contar con más explotaciones apícolas, el productor se ha planteado la posibilidad de solicitar ayudas para la adquisición de más pastores eléctricos, con el inconveniente de no poderse acoger en estos momentos a la subvención por encontrarse ya fuera de plazo. 

El resto de apicultores de la zona también han mostrado su preocupación al encontrase con la incertidumbre de no saber bien cuáles serán las líneas de ayuda que ofrecerá la Junta al tratarse de una especie protegida.

Se trata de un hecho insólito, ya que a pesar de que existen vestigios de la presencia del oso en la zona por los arcaicos cerramientos de los colmenares con muros de piedra que se conservan del patrimonio arquitectónico, no hay constancia de daños en las colmenas en la historia reciente de la zona. 

Foto: agroinformacion.com

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