Francisco Balado en la X Feria del Llibru de Cabreira
«Más pronto que tarde, Cabrera será sede de un Congreso Internacional de Mazcaradas»
Francisco Balado es el director del III Congreso Internacional de Mazcaradas que tuvo lugar en noviembre de 2024 en varias localidades de la provincia: Mansilla de las Mulas, Velilla de las Reina, Llamas de las Ribera y La Bañeza. Y nos trae a la feria del libro la publicación que compila las ponencias de ese encuentro bajo el epígrafe “Recuperando la tradición: Educación y patrimonio”. Le acompañará nuestro compañero del Instituto de Estudios Cabreireses, Iván Martínez Lobo.
—Esta publicación recoge las ponencias del III Congreso de Mazcaradas, donde se hace especial énfasis en el concepto de «educación». ¿Por qué este término?
Porque uno de los grandes problemas del patrimonio cultural inmaterial es como trasmitir su conocimiento. Las mascaradas no se conservan únicamente documentándolas o exhibiéndolas en un museo: necesitan ser comprendidas, practicadas y transmitidas. Y ahí la educación resulta fundamental. En el III Congreso vimos experiencias muy interesantes desarrolladas, por jemplo, en la escuela rural, aquí en Cabrera, proyectos en museos con iniciativas muy interesantes desde la educación patrimonial o mediante proyectos que relacionan las mascaradas con la tradición oral, el medio natural o el territorio. Si conseguimos que las nuevas generaciones vinculadas a un territorio conozcan estas manifestaciones, comprendan su significado y las sientan como parte de su identidad, estaremos creando las mejores condiciones para su continuidad. Educación y patrimonio son, por tanto, dos elementos inseparables cuando hablamos de salvaguardar una tradición viva.
—¿Cuáles son los retos a los que se enfrentan las asociaciones y juntas vecinales que recuperan la celebración de las mazcaradas? Aparte de la despoblación acuciante…
La despoblación es quizá el problema más visible, pero no el único. Existe también una fuerte ruptura de la transmisión generacional, cambios profundos en las formas de vida y, en algunos casos, pérdida de quienes conservaban la memoria del ritual. A ello se suma la necesidad de disponer de recursos, de documentar correctamente lo que se recupera y de asegurar el relevo dentro de las propias asociaciones. Los Congresos que hemos venido realizando desde 2021han puesto de manifiesto que ninguna entidad puede afrontar estos retos aisladamente. Es necesaria la colaboración entre comunidades locales, asociaciones vinculadas al territorio, juntas vecinales, investigadores, artesanos, universidades y administraciones en los diferentes niveles. La recuperación debe hacerse además con rigor, porque no se trata simplemente de organizar una fiesta, sino de preservar un patrimonio que pertenece y da identidad a una comunidad.
—El Congreso Internacional de Mazcaradas también es el nexo de unión del Noroeste Ibérico. ¿Es una reivindicación de la idiosincrasia de una gran comarca?
Más que de una gran comarca hablaría de un espacio cultural compartido. León, Zamora, Galicia, Asturias y las regiones portuguesas de Trás-os-Montes y Norte están atravesados por una frontera política, pero mantienen prácticas culturales y tradiciones que muestran conexiones muy profundas. Las mascaradas son una de sus manifestaciones más evidentes. Este III Congreso, como los anteriores y los que podamos seguir haciendo, pretenden precisamente favorecer ese diálogo entre territorios, investigadores, museos y comunidades de España y Portugal. No buscamos homogeneizar las tradiciones, porque cada mascarada posee su propia identidad y debe conservarla, sino comprender aquello que comparten. En 2024 quedó muy clara la voluntad de consolidar esa cooperación transfronteriza y de considerar las mascaradas como un patrimonio capaz de reforzar vínculos culturales y también de contribuir al desarrollo territorial del conjunto del Noroeste Ibérico.
—Soy hija y nieta de cabreireses y nunca escuché hablar de Mazcaradas en mi casa… Cuando la transmisión de grupo falla, ¿cómo podemos volver al origen para descubrir este tipo de celebraciones?
Precisamente ese es uno de los grandes retos. Cuando se rompe la transmisión oral hay que reconstruir la memoria mediante investigación. Hay que escuchar a las personas mayores, realizar entrevistas con una metodología rigurosa, consultar archivos y documentos, estudiar objetos, vestimentas y máscaras y comparar testimonios. En Cabrera se ha trabajado y trabaja precisamente sobre la recuperación de las máscaras a partir de la tradición oral y de su incorporación a la escuela rural. Pero debemos asumir también que no siempre será posible recuperar íntegramente una tradición. Lo importante es distinguir entre aquello que conocemos documentalmente, aquello que conserva la memoria comunitaria y aquello que interpretamos. Recuperar no puede significar inventar; debe significar investigar, documentar y devolver ese conocimiento a la comunidad.
—Tradición y modernidad no están reñidas. Sin embargo, la reinterpretación de ciertas mascaradas deja en entredicho la fidelidad al origen. ¿Esta cuestión se puede supervisar?
Se puede y, sobre todo, se debe documentar. Pero creo que hay que evitar una concepción excesivamente rígida de la tradición. El patrimonio inmaterial está vivo y, por tanto, cambia con las comunidades que lo practican. El problema aparece cuando una recreación reciente se presenta como una tradición histórica sin explicar qué elementos son antiguos y cuáles han sido incorporados posteriormente. Por eso son fundamentales la investigación, el trabajo de campo, la comparación de testimonios y la documentación sistemática. También debe participar la propia comunidad, porque es ella quien reconoce una práctica como parte de su patrimonio. No se trata de establecer una especie de policía de la autenticidad, sino de asegurar rigor, transparencia y respeto hacia el significado histórico y cultural de cada mascarada.
—¿Cómo se divulga y se hace accesible este tipo de celebraciones sin caer en el simplismo y en la anécdota?
Con conocimiento y con una buena estrategia de comunicación. Una mascarada puede resultar visualmente espectacular, pero si únicamente mostramos la máscara, el ruido, los colores o los personajes corremos el riesgo de convertirla en una imagen pintoresca desprovista de significado. Primero hay que definir qué valores queremos transmitir y después construir un relato verdadero, comprensible y atractivo. Debemos explicar el contexto, el territorio, la comunidad, el ritual y su significado, utilizando al mismo tiempo recursos capaces de despertar emociones e interés. Divulgar bien no significa simplificar el patrimonio, sino hacerlo comprensible sin desnaturalizarlo. Y, especialmente, conseguir que la propia comunidad participe en la construcción y transmisión de ese relato.
—¿Crees que Cabrera será algún año sede de este Congreso Internacional que se celebra de manera bienal?
Más pronto que tarde Cabrera será sede de un Congreso Internacional. En 2024 dimos un paso importante al convertirlo en un Congreso multisede: estuvimos en Mansilla de las Mulas, Llamas de la Ribera, Velilla de la Reina y La Bañeza, precisamente porque queríamos abrirlo al territorio de la provincia de León y permitir que otras localidades pudieran incorporarse posteriormente. Cabrera posee además unas condiciones especialmente interesantes: patrimonio cultural propio, una identidad muy arraigada, comunidades muy vinculadas a su territorio y experiencias de recuperación y educación patrimonial que han estado presentes en los diferentes Congresos realizados, también en este tercero. Por tanto, sería una sede perfectamente coherente con el espíritu territorial, participativo y abierto que queremos consolidar.
