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Caracterización preliminar de los restos mineros antiguos documentados en el municipio de Benuza (León)

Los yacimientos de El Real, La Butia, El Sabugo y Camporomo constituyen un conjunto de evidencias mineras de notable interés arqueológico localizadas en las pedanías de Sigüeya y Lomba, dentro del municipio de Benuza (León). Estos enclaves han sido identificados, documentados y puestos en valor por el Grupo de Investigación del Instituto de Estudios Cabreireses (IEC), cuyos trabajos han permitido reconocer la relevancia patrimonial de una serie de explotaciones históricas escasamente consideradas hasta la fecha en los inventarios arqueológicos y en la bibliografía especializada. Las características morfológicas observadas, su contexto geológico y su relación con infraestructuras hidráulicas antiguas permiten plantear una vinculación con actividades extractivas auríferas desarrolladas durante época romana, sin que pueda descartarse la existencia de aprovechamientos anteriores.

Foto: Grupo investigación IEC

La explotación de **El Real**, situada en ambas márgenes del río Benuza, aguas abajo de la vega de Sigüeya, ocupa una superficie aproximada de entre una y dos hectáreas. El yacimiento está formado por al menos doce surcos principales asociados a numerosos depósitos de estériles constituidos por bloques de pizarra y cuarcita de pequeño y mediano tamaño. Se distinguen grandes acumulaciones de planta rectangular y alargada, junto con otras de morfología circular u oval. En diversos puntos se identifican estructuras de reducidas dimensiones, de planta cuadrangular y circular, cuya funcionalidad podría relacionarse con espacios de hábitat temporal o instalaciones auxiliares vinculadas a la actividad extractiva. El análisis de la topografía mediante modelos digitales del terreno e imágenes LIDAR permite reconocer alteraciones antrópicas compatibles con labores de explotación minera destinadas al aprovechamiento de depósitos auríferos. La zona aparece recogida en el Mapa Metalogenético de España como Indicio 161 (Río Benuza-El Real), asociado a depósitos de gravas y coluviones.

Foto: Grupo investigación IEC

Especial relevancia presenta el denominado **Canal de El Real**, infraestructura hidráulica que discurre paralela al río Benuza a lo largo de parte de su recorrido y que parece conectar los territorios de Sigüeya y Lomba. Aunque actualmente no se dispone de evidencias concluyentes que permitan determinar su cronología, su trazado y características sugieren una posible vinculación con actividades mineras antiguas. Diversos indicios permiten plantear la hipótesis de que esta conducción hidráulica estuviese relacionada con el abastecimiento de agua a la explotación aurífera de **La Butia-Valdelamina**, si bien esta interpretación deberá ser verificada mediante estudios arqueológicos, topográficos e hidrológicos específicos. La existencia de esta infraestructura constituye, en cualquier caso, un elemento de notable interés para la reconstrucción del paisaje minero histórico de la cuenca alta del río Benuza y de los sistemas hidráulicos asociados a la explotación del oro.

Foto: Grupo investigación IEC

La **mina de La Butia-Valdelamina**, emplazada en las inmediaciones de Sigüeya, en la margen septentrional del río Silván, presenta una amplia dispersión de acumulaciones de estériles sobre una superficie estimada entre cinco y diez hectáreas. En el área se documentan numerosos amontonamientos pétreos, así como restos estructurales y derrumbes asociados. La observación de imágenes LIDAR permite reconocer diversas anomalías topográficas compatibles con la existencia de estructuras relacionadas con la explotación minera. Su inclusión en la cartografía geológica oficial refuerza la consideración de este enclave como parte integrante de un distrito minero histórico de mayor amplitud. La magnitud de los restos conservados sugiere la existencia de una explotación aurífera de cierta entidad, posiblemente integrada en una red de aprovechamientos mineros articulados mediante sistemas hidráulicos.

Foto: Grupo investigación IEC

En el paraje de **El Sabugo**, situado en el arroyo Garamateira y perteneciente a la pedanía de Lomba, se conservan restos de una explotación minera abandonada asociada al Indicio 172 del Mapa Metalogenético de España. La presencia de mineralizaciones auríferas vinculadas a arsenopirita en depósitos de gravas y coluviones constituye un argumento favorable para interpretar el enclave como una posible explotación de oro. Aunque hasta el momento no se han identificado materiales arqueológicos diagnósticos que permitan una datación precisa, las características geológicas y mineras del yacimiento resultan compatibles con los modelos de explotación documentados para época romana en la comarca.

Por su parte, los restos mineros de **Camporomo** se localizan en la cabecera del río Benuza, entre los 1.600 y 1.800 metros de altitud, en el sector comprendido entre Fueyo Grande y La Salgada. El conjunto está integrado por varios grupos de zanjas y surcos mineros que alcanzan longitudes próximas a los 600 metros y que presentan una importante alteración derivada de procesos erosivos posteriores. La morfología de estas labores y su emplazamiento permiten relacionarlas con actividades extractivas antiguas, tradicionalmente atribuidas a la minería aurífera romana. Asimismo, la revisión de su localización ha permitido corregir la adscripción administrativa reflejada en algunas fuentes cartográficas, situando correctamente el yacimiento dentro de la pedanía de Lomba, en el municipio de Benuza, y no en La Baña, municipio de Encinedo, como figura en determinadas referencias geológicas.

Foto: Grupo investigación IEC

La distribución espacial de estos enclaves, su asociación con depósitos auríferos conocidos, la presencia de infraestructuras hidráulicas y la identificación de grandes acumulaciones de estériles mineros configuran un paisaje arqueominero de especial relevancia para el conocimiento de la explotación del oro en el sector occidental de la provincia de León. La entidad de los restos conservados, su potencial científico y el trabajo de identificación, documentación y puesta en valor realizado por el Grupo de Investigación del Instituto de Estudios Cabreireses justifican su incorporación y actualización dentro de los inventarios patrimoniales y arqueológicos oficiales, así como la adopción de medidas destinadas a garantizar su adecuada protección, investigación y conservación. Por su proximidad geográfica, afinidad tipológica y posible relación funcional con otros complejos auríferos del noroeste hispano, estos enclaves contribuyen a ampliar el conocimiento del paisaje minero antiguo del territorio cabreirés y de las redes de explotación aurífera desarrolladas en torno a la cuenca alta del río Benuza.