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Proyecto «Mejora del Conocimiento de los Valores Sumergidos del Monumento Natural del Lago de Truchillas»

El Monumento Natural del Lago de Truchillas, en pleno corazón de la Sierra de La Cabrera, se ha convertido este año en escenario de una actuación científica de gran relevancia para la conservación de uno de los enclaves naturales más emblemáticos de Castilla y León. El Servicio Territorial de Medio Ambiente de León, dependiente de la Junta de Castilla y León, está desarrollando el proyecto «Mejora del Conocimiento de los Valores Sumergidos del Monumento Natural del Lago de Truchillas», una iniciativa destinada a profundizar en el estudio de los ecosistemas acuáticos del espacio protegido y actualizar el conocimiento sobre sus valores naturales. La idea del Organismo gestor es contribuir al conocimiento de las masas de agua del espacio protegido.

La actuación supone un paso decisivo en la gestión y conservación de este monumento natural, declarado en 1990 y con una superficie superior a las 1.066 hectáreas. A pesar de tratarse de uno de los paisajes glaciares mejor conservados del noroeste peninsular, gran parte de la información existente se había centrado tradicionalmente en sus valores geológicos, paisajísticos y terrestres, mientras que los ecosistemas sumergidos permanecían todavía escasamente estudiados.

El objetivo del proyecto es caracterizar desde el punto de vista morfológico y biológico las principales masas de agua del espacio protegido, entre ellas el propio Lago de Truchillas, la Laguna del Malicioso y la Laguna del Doladeiro. Esta información permitirá disponer de una base científica actualizada para orientar futuras decisiones de conservación, seguimiento ecológico y gestión ambiental. De esta forma, se iniciaron los trabajos de campo cuyo objetivo era realizar una primera visita subacuática y un muestreo de vegetación con el fin de planificar futuras actividades.

La actividad fue diseñada entre Gemosclera y Roberto Núñez, técnico responsable del Monumento Natural del Lago de Truchillas, además de investigadores del Área de Ecología de la Universidad de León.

La planificación se inició en agosto de 2025 y tuvo una primera jornada de trabajo de campo el pasado 15 de mayo de 2026 con una actividad en la laguna Malicioso. Una de las labores a realizar aquí, fue obtener una primera batimetría desarrollando transectos radialmente distribuidos y tomar profundidades para poder crear una batimetría aproximada, para poder así observar los primeros datos sobre sedimentación, vegetación, presencia de vida animal, etc. Posteriormente, los días 6 y 7 de junio, se estuvo muestreando vegetación en el Lago de Truchillas. Los trabajos se desarrollaron bajo la coordinación del personal de los Servicios Territoriales de Medio Ambiente en León y de voluntarios leoneses.

Un laboratorio natural

La importancia de esta actuación se comprende mejor al observar la singularidad del espacio donde se desarrolla. Situado en el fondo del valle del Eria y presidido por los 2.122 metros del pico Vizcodillo, techo de la Sierra de La Cabrera, el Lago de Truchillas constituye uno de los mejores ejemplos de modelado glaciar de Castilla y León.

Su origen se remonta a las glaciaciones cuaternarias, cuando enormes masas de hielo excavaron profundamente las vertientes septentrionales de estas montañas formadas por pizarras y cuarcitas. El resultado es un espectacular paisaje dominado por circos glaciares, valles en forma de «U», crestas afiladas y cubetas ocupadas por lagos y lagunas de montaña.

El lago principal se localiza en un circo glaciar rodeado por un auténtico anfiteatro natural de montañas. Aunque presenta una superficie relativamente reducida, su valor científico es extraordinario, ya que conserva evidencias de los procesos geológicos que modelaron la Cordillera Cantábrica durante las últimas glaciaciones. Junto a él aparecen otras masas de agua de gran interés ecológico, como las lagunas del Malicioso, Doladeiro y Truchillas, además de extensas turberas de alta montaña consideradas auténticos archivos naturales del clima y de la evolución ambiental de la zona.

Precisamente por ello, conocer qué ocurre bajo sus aguas resulta fundamental. Los ecosistemas acuáticos de montaña son especialmente sensibles a fenómenos como el cambio climático, la contaminación atmosférica o las alteraciones hidrológicas. Disponer de información detallada sobre su estado actual permitirá detectar posibles cambios futuros y establecer medidas de conservación adaptadas a sus necesidades.

Más allá de sus valores geológicos, el Monumento Natural del Lago de Truchillas alberga una extraordinaria riqueza biológica, como los rebollares de roble melojo así como los abedules, tejos, acebos y serbales. A pesar de que la actividad humana redujo históricamente parte de la vegetación original, el espacio conserva importantes representaciones de los ecosistemas propios de la montaña leonesa.