Nace el «Observatorio del Estado de Conservación del Lobo»

Científicos, agentes forestales y asociaciones conservacionistas han lanzado esta iniciativa que busca la conservación de la especie y que hará seguimiento de poblaciones, así como conferencias y actividades de divulgación

El Observatorio del Estado de Conservación del Lobo (OECL), que estará presidido por el investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Fernando Palacios, nace como proyecto de ciencia ciudadana que contribuya a la protección y conservación del lobo ibérico (Canis lupus). Para ello, su finalidad será la de dar información continua y actualizada tanto del estado de la especie, de la situación de su distribución geográfica y la calidad de sus hábitats, con el objetivo de discernir y vigilar si el estado de conservación de las poblaciones de la especie es o no favorable para que las administraciones implicadas tomen medidas bien documentadas.

La metodología de trabajo de campo que empleará el Observatorio del Lobo ibérico combinará el muestreo de indicios de la presencia de lobos con el fototrampeo para identificar los territorios de cada manada y llegar a conclusiones responsables sobre el número de grupos y ejemplares.

Fernandez Palacios habló durante la presentación de la asociación, celebrada el pasado 1 de febrero en el Museo Nacional de Ciencias Naturales, sobre la necesidad de mejorar la coexistencia del lobo con el mundo rural, la ganadería, así como la adopción de medidas adicionales de conservación de la especie para lograr, así, mantener el equilibrio de los ecosistemas que puebla.

Según indican desde el Observatorio del Estado de Conservación del Lobo, en la actualidad, «en España existe un permanente incumplimiento de la normativa nacional y comunitaria que afecta a la protección del lobo. A este problema, se añade la evidente parcialidad de los censos sobre la especie, sometidos a una severa incertidumbre metodológica y elaborados para satisfacer intereses sectoriales, que derivan en una gestión del lobo que compromete su viabilidad. Por ello, la existencia de proyectos ajenos a las administraciones, que garanticen un punto de vista objetivo, desinteresado e independiente sobre el estado de conservación del lobo ibérico, es una necesidad perentoria».

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